
Ayer tuve una
oferta de trabajo. Una más. No es que vaya a presumir, pero en el último año he tenido bastantes y no me puedo quejar. Eso sí, todas han coincidido ser en momentos en los que ya estaba trabajando. Siempre he pensado que, cuando me quede en paro, nadie me llamará y estarán todos los equipos formados y tal... es tan Murphy que seguro que pasa.
La de ayer era especial. Suponía volver a pisar el proceloso mundo de la ficción televisiva. Uno empezó en el mundo de guión por esos campos y los dejó en pos de una más tranquila, cómoda y remunerada vida en el campo del guión de Programas. No establezco categorías y nunca me ha parecido una más difícil o fácil que la otra. Ni menos "guionista" el trabajo en ambos campos, pero sí creo que son historias distintas.
En ficción prima la visión en conjunto de la historia, el relato, la narración global. Aunque después una secuencia bien dialogada, una acción puntual o unos buenos chistes salven un momento o un capítulo (si es comedia, claro) lo que prima es trabajar una buena trama (varias, realmente) que hagan avanzar la historia. Vas sumando, vas progresando, vas desarrollando.
En programas, el desarrollo casi no existe. Es empezar, más o menos, desde 0 cada guión. Sí, hay cosas que van sumando, lentamente, posos más bien venidos de la rutina de programa, pero no hay desarrollo narrativo, o por lo menos no tan marcado. Pero tiene la magia de lo instantaneo, de la velocidad, de la naturalidad de la puesta en escena, de provocar climas y situaciones con un alto componente de "vayaustedasaberloquepasa", porque siempre intervienen invitados, público, colaboradores o gente que no sabes del todo cómo va a responder. Y eso también engancha. A mi, mucho.
Al final decliné la oferta, no era el momento, mi momento está aquí (donde estoy), que estoy estupéndamente y haciendo cosas que me encantan. Pero sigue ahí, clavada, la espinita de la ficción. Ya me la quitaré.
¡Como tantas espinitas que me han estado clavando! ¿Dará tiempo para todo?
Espero que sí, porque hay tantos sitios donde quiero trabajar, tantos formatos que probar, tantas tonterías que dejar por ahí... Que siga la marcha! Que siga la mierda!