A veces uno echa de menos a Frank Castle (El Castigador) en su vida.
En breves segundos el lugar de grabación (un portal de una finca normal y corriente, apartada) se llenó de niños primero, garrulos y macarras de barrio con vespa después y calaña de igual temple en gran número en suma.
Entonces dedujeron que puesto que la tele suele comer con ellos en el salón o cocina de su casa, ellos podían insultar a los que la hacen igual que sus padres y sus madres se insultan entre ellos y a ellos (y los vecinos insultan a sus padres, y los de la casa de enfrente insultan a sus vecinos que insultan a sus padres, y los del otro barrio insultan a los vecinos de enfrente que insultan a los de al lado que insultan a sus padres... como contaría Zelig).

Así que me quedé con las ganas de hacer un homenaje a American History X y pedirle amablemente que pusiera su boca en el bordillo.
Además, si le llegamos a dar la hostia, como no, hubieran saltado los listos de "eh los de la tele que hijos de puta". Eso TAAAAAAAN facil de decir (como la tele está en la salita todos los días, ya saben...).
Conclusión: Si trabajas en la tele, a veces tu vida no vale una mierda. Tu respeto menos. Tu tiempo menos aún. Tienes que soportar que haya gente que te intente agredir, que te insulte porque sí al ver una cámara, que se crean con el derecho a decirte lo que les salga de la cabeza porque sí y encima tienes todo que soportarlo sin decir ni mu porque si no, encima, tienen los cojones de decir: "¿Pero qué os creéis los de la tele?".
Ayer casi acabamos linchados. El energúmeno intentaba animar a sus compinches para que voltearan la furgoneta-minibus con 7 personas y equipo dentro. Pero cometió un error: le dió una patada a un coche que había por ahí y que no era nuestro.
Entonces, saltó una voz "valiente" y le gritó una señora:
"¡¡Eh!! ¿Pero tu eres tonto? Que el coche no te ha hecho nada".
No te jode... ¿y nosotros sí?.